Altea está situada en medio de una bahía de la costa mediterránea que se extiende entre los acantilados del Parque Natural de la Serra Gelada y los acantilados de la Sierra de Bernia, en la Marina Baixa, provincia de Alicante. Sus playas son principalmente de cantos a los que se ha añadido arena por lo que no están demasiado concurridas, a diferencia de su vecina Benidorm.
Uno de los principales atractivos de Altea son sus maravillosas vistas del mar Mediterráneo, de la sierra y del Peñón de Ifach situado en Calpe, otro famoso enclave turístico.
El río Algar divide en dos mitades el entorno de Altea repleto de edificios turísticos residenciales. Un moderno paseo marítimo es el complemento perfecto para unas tranquilas vacaciones de sol y playa, a lo que hay que añadir una amplia oferta cultural y gastronómica que marcan la diferencia con otros destinos turísticos.
Podemos decir que hay dos estilos turísticos que coexisten sin mezclarse en Altea y de los que el visitante puede disfrutar según el momento: en el casco antiguo predomina el estilo bohemio y los locales y restaurantes con más encanto, mientras que a lo largo del paseo marítimo se concentran los más modernos. En cualquier caso todos conviven en perfecta armonía.
El casco histórico
Altea es una de las localidades más bonitas de la costa mediterránea. El casco histórico se encuentra en la parte alta de una colina entre estrechas calles que ascienden hasta el centro, con casitas blancas y escaleras de piedra. En cualquier rincón puede haber un mirador desde el que se puede ver el mar azul, con la Serra Gelada a la derecha y a la izquierda el Peñón de Ifach.
En la parte más alta se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo y al rededor multitud de bares, restaurantes, pequeñas tiendas con encanto y el típico mercadillo de artesanía. Todo invita a la tranquilidad, el disfrute y ha propiciado que muchos artistas se quedaran aquí a vivir todo el año.
La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo
Podemos decir que esta encantadora iglesia típicamente mediterránea es el corazón del casco histórico y forma parte del ambiente relajado y bohemio de los vecinos y turistas que visitan Altea.
Posee dos cúpulas inconfundibles por sus coloridas tejas de cerámica azules y blancas en forma de escamas, una más grande y otra más pequeña. Es de estilo neobarroco con detalles modernistas y se construyó a partir del siglo XVII hasta principios del siglo XX gracias a las aportaciones de los vecinos de Altea, conocida por esta bonita historia como «la cúpula del Mediterráneo».









