Guadalajara es una ciudad castellano manchega muy cercana a Madrid, unos 57 kilómetros bien comunicados por autopista o cercanías, por lo que tiene mucho movimiento de personas que viven en una ciudad y trabajan en la otra. Se encuentra dentro del conocido Corredor del Henares, el río que dió origen a la ciudad en el siglo VIII; fue fundada por los árabes a los que debe su nombre.
Dado que la ciudad fue saqueada y destruida en varias ocasiones a lo largo de la historia solo se pueden ver algunos restos del alcázar y la muralla. Mejor conservado gracias a las continuas reparaciones ha quedado el Puente del Henares. Y de épocas posteriores se conservan varias iglesias, conventos, palacios y algunos torreones. Cuenta sin embargo con numerosos parques y zonas verdes, como la Ribera del Henares.
Concatedral de Santa María
La Concatedral de Santa María de estilo mudéjar es una de las iglesias más importantes de Guadalajara. Tiene un magnífico retablo del siglo XVII que se puede admirar después de los oficios, además de otros elementos históricos y ornamentales.
Palacio del Infantado
El Palacio del Infantado se construyó a finales del siglo XV en estilo gótico isabelino al que posteriormente se le añadieron elementos renacentistas. Por sus estancias pasaron nobles y reyes hasta su declive en épocas posteriores, incluso se vendió al ayuntamiento la mitad del palacio. Pero lo peor vendría durante la Guerra Civil ya que fue bombardeado y se destruyó completamente. Se pueden ver fotografías de aquellos tiempos y son realmente estremecedoras.
Actualmente ha sido reconstruido en su totalidad aunque la mayoría de los antiguos elementos decorativos se han perdido para siempre. Sin embargo la reconstrucción es digna de visitar y el patio central conocido como Patio de los Leones es magnífico. Tiene además un museo y varias salas de exposiciones.
Aunque existe el debate de si debió dejarse en ruinas como un símbolo, gracias a la obra realizada hoy es uno de los monumentos más importantes de la región, emblema de Guadalajara.



