La flor de la pasión, pasionaria («passiflora caerulea») es una especie trepadora procedente de Sudamérica. En un clima tropical florece todo el año, no así en otros lugares donde los inviernos sean fríos, entonces la época de floración sería principalmente en verano.
Es una planta de exterior; como trepadora se utiliza para cubrir paredes, arcos, pérgolas, vallados, cercas ya que necesita un soporte para poder enredarse. La belleza de sus flores exóticas y su frondosidad hacen que sea una enredadera perfecta en jardinería.
La pasionaria necesita sol, sustratos ricos y bien drenados, riegos regulares en verano sin encharcamientos y temperaturas suaves, aunque puede aguantar algunas heladas de hasta -10° ya que después se regenera con nuevos brotes; de todos modos es preferible preservarla de las heladas. Entre 15° y 25° sería su temperatura ideal.
Se reproduce mediante semillas o esquejes y su crecimiento suele ser rápido, además es una especie rústica, requiere pocos cuidados, lo que la convierte en una excelente opción para nuestro jardín. Únicamente hay que prestar atención a las posibles plagas y podarla de vez en cuando para que se mantenga siempre sana y bonita.

Como curiosidad (etimología):
La flor de la pasión debe su nombre a la forma de sus flores asociada a la simbología cristiana. Y «caerulea» procede del latín «de color azul». Carlos Linneo describió el género «passiflora» en 1753 en el libro Species Plantarum, punto de partida de la nomenclatura botánica.

Flor de la Pasión «passiflora caerulea»



