Queso te quiero

Para los apasionados del queso siempre es un buen día. Tierno, curado, semicurado, manchego, feta, camembert, roquefort, brie, parmesano, gorgonzola, mascarpone, stilton, cheddar, gouda, emmental, quark, gruyer, mozzarella y muchos, muchos más. Sea lunes o domingo, para desayunar, como aperitivo o en la merienda, en cualquier momento podrán disfrutar de la gran variedad de este tesoro de la gastronomía.

Queso con mermelada de albaricoque

El queso es un alimento muy antiguo, probablemente tiene su origen en el Neolítico, entre el año 8.000 y 3.000 a.C. cuando los humanos aprendimos a domesticar a las ovejas.

Según la mitología griega fue un “regalo divino” de los Dioses del Olimpo, en concreto Aristeo que era hijo de Apolo y Cirene fue su afortunado creador gracias a que las Ninfas le enseñaron las artes de cuajar la leche para obtener el queso.

Desde el Antiguo Egipto a Mesopotamia el queso era considerado un manjar y los Romanos lo llevaron por todos los rincones del Imperio. Curiosamente sin embargo no hay evidencias de que el queso fuera conocido por otras culturas, como en la América precolombina.

Actualmente el queso es utilizado en la cocina internacional, bien como aperitivo o como ingrediente de algún plato, tanto dulce como salado. Está presente en la pizza, la lasaña, los canelones o la tarta de queso. Y como acompañante es muy común por ejemplo en los spaghetti o las hamburguesas.

Los estadounidenses son los principales productores mundiales y la mozzarella para la pizza su preferido, aunque los europeos somos los principales consumidores.

Las diferentes variedades del queso dependen principalmente del tipo de leche que utilicemos, del método de elaboración, del tiempo de curación o de los ingredientes añadidos, así por ejemplo tenemos queso de oveja o de vaca, curado, semicurado, tierno, al romero y mil más, como el magnífico «Queso Manchego», elaborado con leche de oveja de raza manchega, con denominación de origen, ya en “El Quijote” de Miguel de Cervantes aparece. Un aperitivo de queso manchego y jamón ibérico con un vino de la tierra gusta en todo el mundo.

El queso es rico en proteínas, calcio y fósforo, y consumido con moderación dentro de una dieta equilibrada, como la dieta mediterránea, es una fuente inagotable de salud, sabor y placer, el placer de comer bien.