Luna cálida

«El verano languidece, aparece la suave, serena, sutil, luna cálida en el cielo anaranjado del anochecer; las tardes se van acortando lentamente.

Ella lleva un vestido de seda negro con un elegante estampado de grandes flores naranjas y doradas formando un conjunto casi irreal con el dulce abrazo del ambiente.

Aromas de jazmín envuelven el local mientras los dos toman un cóctel rosado.

Conversan sobre cualquier cosa, ríen, siguen con las manos el ritmo de la música. Piensan que nada puede ser tan perfecto. Tal vez es porque se quieren.»

CR.