«Llenamos el caldero
de risas y salero,
con trajes de caricias
rellenamos el ropero.
Hicimos el aliño
de sueños y de niños,
pintamos en el cielo
la bandera del cariño.
Las cosas se complican,
si el afecto se limita
a los momentos de pasión.
Subimos la montaña
de riñas y batallas,
vencimos al orgullo
sopesando las palabras.
Pasamos por los puentes
de celos y de historias,
prohibimos a la mente
confundirse con memorias.
Nadamos por las olas
de la inercia y la rutina,
con la ayuda del amor.
Vivimos siempre juntos,
y moriremos juntos,
allá donde vayamos
seguirán nuestros asuntos.
No te sueltes la mano
que el viaje es infinito,
y yo cuido que el viento
no despeine tu flequillo.
Y llegará el momento
que las almas se confundan
en un mismo corazón.»
— Nacho Cano